Adivina ADIVINANZA (6): la paradoja

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Hoy vamos a jugar a las adivinanzas con dos textos que tienen la misma solución. Y os daré como pistas la explicación de un par de mecanismos que suelen operar en este género literario. Ahí va la primera:

            ADIVINANZA
 
Nazco y muero sin cesar;
sigo, no obstante, existiendo;
y, sin salir de mi lecho,
me encuentro siempre corriendo.
 
 

Edipo y la esfingeLas adivinanzas usan el lenguaje poético con intención distractora, y el anterior es un ejemplo típico. En él se ha recurrido a un mecanismo semántico consistente en unir dos ideas que normalmente son contradictorias o incompatibles (“nazco y muero sin cesar”), por lo que vuestra mente se encontrará ahora en estado de momentánea extrañeza y perplejidad. Dado que el adjetivo griego παράδοξος (parádoxos) significa ‘inesperado, extraño, extraordinario’, a esta figura retórica se la llama paradoja. Valga como ejemplo el viejo refrán: “En casa del herrero, cuchillo de palo”.

Francisco de QuevedoFuera de las adivinanzas, la paradoja suele emplearse para expresar mediante la contradicción ideas complejas que van más allá de lo evidente. Francisco de Quevedo escribió en un famoso soneto sobre el sentimiento amoroso: “Es hielo abrasador, es fuego helado, / es herida que duele y no se siente”. La sorpresa inicial por esta y otras contradicciones del texto (“es una libertad encarcelada”, “enfermedad que crece si es curada”) debe empujar al lector a reconocer en el amor realidades que, no siendo obvias, probablemente habrá experimentado alguna vez. Por ejemplo, que el deseo cumplido no necesariamente se apaga: con frecuencia tiende a aumentar. La naturaleza contradictoria del amor se ha expresado aquí muy apropiadamente mediante ideas contradictorias.

Otras veces la paradoja es un simple mecanismo del humor. Se atribuye a la actriz Liz Taylor la idea de que “a diamond is the only kind of ice that keeps a girl warm” (un diamante es la única clase de hielo que mantiene a una chica caliente). Esta clase de paradojas ingeniosas es la que suele darse en las adivinanzas, pero el haberlo entendido no significa que hayáis resuelto la que hoy nos ocupa.

Probemos, pues, con otra cosa. En las adivinanzas, la paradoja es con frecuencia resultado de que alguna palabra tiene un significado diferente del que hemos imaginado en la primera lectura. Este segundo mecanismo, que se da en nuestra adivinanza, aparece también en esta otra de idéntica solución:

ADIVINANZA
 
Tengo lecho y no me acuesto;
y un curso sin ser maestro.
 
 

Si todavía no habéis dado con la solución, tendréis que recurrir a las pistas de más abajo. Espero vuestras soluciones en forma de comentarios, que publicaré cifrados para no quitar a nadie el placer de jugar.

Adivina adivinanza.

 TIRESIAS


PISTAS PARA DESPISTADOS

1. Las pistas de hoy se centrarán en esas palabras que están usadas en un sentido distinto del esperado. Las primeras son “nacer” y “morir”, que no se refieren a ningún ser vivo. Por metáfora (dar a una cosa el nombre de otra que se le parece) estos verbos significan respectivamente ‘originarse, tener principio’ y ‘extinguirse, terminar, tener final’.

2. Una segunda metáfora afecta al verbo “correr”, que no significa ‘marchar rápidamente con los pies’ sino genéricamente ‘avanzar, moverse progresivamente’. Veis que con esto logramos “deshacer” una segunda personificación, que es uno de los mecanismos de despiste típicos de las adivinanzas.

3. Aparte de la metáfora, también el equívoco (el uso de una palabra con doble sentido) puede hacer que un término tenga un significado distinto del esperado. Esto sucede aquí con “lecho” (que no significa ‘cama’) y “curso” (que no significa ‘año escolar’). Os dejo enlaces a los artículos del diccionario de la Real Academia Española sobre lecho y curso.

4. Si todo lo anterior no ha funcionado, podéis echar un vistazo a esta acuarela de Paul Cézanne, titulada El puente de Trois-Sautets (1906).

Paul Cézanne-El puente de Trois-Sautets-1906

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