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La Actualidad EspañolaDebió de ser hacia 1975. Una tarde de sábado mi madre nos leyó en la tertulia familiar el texto que os traigo hoy. Se trataba de una pieza de literatura de salón que aquella misma mañana acababa de publicar -creo- “La Actualidad Española”, una revista a la que estábamos suscritos. Hacia la mitad de la lectura empezaron a estallar las risas; estas pronto se volvieron carcajadas y el último párrafo se hizo interminable porque a ella misma le costaba articular las palabras. Aquella tarde experimenté la realidad de la expresión “llorar de risa” de un modo que habría sido imposible en la lectura silenciosa. La familia, con su capacidad de resonancia, siempre ha sido la gran escuela de educación de la sensibilidad.

En los años noventa, la llegada de Internet dio cancha a esta clase de escritos y el texto me llegó en diversas ocasiones y con versiones diferentes, más o menos logradas. Este asunto de las variantes no deja de resultar curioso, porque tradicionalmente han sido una propiedad no de los textos escritos, sino de los orales, tales como las canciones y romances populares, o ese que es el rey de los géneros literarios orales: el chiste. Ya se ve que el ordenador, al facilitar la copia del texto, induce a los copistas a difundirlos con añadidos, supresiones, correcciones, mejoras. Es este un asunto que tendrán que estudiar en el futuro los teóricos de la literatura.

Pues bien, hará unos quince años me senté con todas las variantes que pude encontrar en la red, las refundí, tomando los detalles más jugosos de cada una, y le hice una revisión de estilo. Modestamente pienso que os costará encontrar una versión mejor. En cualquier caso, la pieza es una obra maestra del equívoco. Ahí va.

Profesor LÍLEMUS


W.C.

En cierta ocasión, una familia inglesa pasaba sus vacaciones en Escocia, y tanto les gustó el país, que formaron planes para regresar el verano siguiente. En esas estaban cuando, durante un paseo, observaron una casita de campo que les cautivó. Considerándola adecuada para pasar allí sus próximas vacaciones, indagaron quién era el dueño de ella, y resultó ser un pastor protestante, a quien se dirigieron para que les mostrase la vivienda. El clérigo, muy amablemente, así lo hizo. Tanto por su situación como por su comodidad y precio, fue del agrado de la familia, que quedó comprometida para el próximo veraneo.

English cottage

De regreso a Inglaterra, mientras repasaban cada una de las habitaciones de la casa, la mujer cayó en la cuenta de que no había visto el cuarto de baño. Por más que hicieron memoria, ninguno recordaba el lugar exacto en que este se encontraba, de modo que la señora escribió inmediatamente al pastor en los siguientes términos:

«Estimado Pastor:

»Soy miembro de la familia que hace unos días se interesó por su casita de campo, con deseos de arrendarla para el próximo verano. Me dirijo a usted para comunicarle que, lamentablemente, hemos omitido un pequeño detalle. Quiero pedirle que nos indique en qué lugar se encuentra el W.C.»

W.C under stairs

Al recibir la carta, el reverendo, hombre de pueblo, no supo lo que la abreviatura W.C. podía significar, pero suponiendo que se trataba de la famosa capilla anglicana «Welsh Chapel», contestó lo siguiente:

English country chapel

«Distinguida señora:

»Tengo el gusto de informarle que el lugar por el que usted pregunta se encuentra a diez millas de la casa, lo cual puede resultar particularmente incómodo si se tiene la costumbre de ir con frecuencia. Por ello, algunos de mis huéspedes, principalmente los que suelen dedicar mucho tiempo a tales prácticas, se llevan la comida y permanecen allí todo el día.

»Unos van a pie y otros en tranvía. Hay sitio para 400 personas cómodamente sentadas y 100 más de pie. Los asientos están forrados de terciopelo rojo, y se ha instalado un sistema de aire acondicionado para evitar los efectos de las aglomeraciones. Se recomienda llegar temprano para conseguir asiento, pues de lo contrario será preciso soportar todo el acto de pie.

Welsh Chapel

»Los niños se sientan juntos y, acompañados por el órgano, cantan a coro. A la entrada se da a cada participante un papel, y aquellos que no llegan a la entrega suelen compartir el del compañero de asiento, pero al salir deberán entregarlo para seguir utilizándolo durante el resto del mes. Todo lo que generosamente depositan los asistentes se destina a dar de comer a los niños huérfanos y pobres del lugar.

children singing church

»Naturalmente, hay amplificadores de sonido, a fin de que las funciones puedan escucharse también en la explanada exterior. En primavera y verano, cuando el tiempo lo permite, el acto se celebra al aire libre, con lo que gana notablemente en emoción y espectacularidad. Además, hay fotógrafos que retratan a los asistentes en las posiciones más variadas; estas fotografías suelen publicarse en los distintos diarios locales, en las páginas de sociedad, para que todos puedan contemplar a sus conciudadanos en el acto más humano.

»Atentamente, el pastor.»

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