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RESUMEN: Los titulares periodísticos han pasado de ser un reclamo para la lectura de noticias y artículos a ser sustitutos de esta. Los hábitos de microlectura fomentados por las redes sociales dan al titular una trascendencia que nunca antes tuvo, a pesar de que su concisión le impide ser un medio apto para lograr eso que tradicionalmente se ha llamado “verdad periodística”. Este asunto lo podéis leer aquí convertido en materia literaria, con la sugerente forma de una visión.


Soñé el Cielo. Y el Cielo era una extensión cuyos propietarios se comunican a placer. Animados por una dinámica voluntad de cooperación, los pensamientos fluyen libres de unas almas a otras a través de una íntima red de amor, franqueza y verdad.

Soñé también el infierno. Y el Infierno era un recinto cuyos inquilinos marchan en filas silenciosas a lo largo de estrechos pasajes. Los cruces de enigmáticas miradas agitan de inquietud las hileras interminables.

Siempre que uno desea comunicarse con otro, debe solicitar por escrito a la burocracia infernal el alquiler de una sala de prensa. Llegado el momento (la espera no es larga, pues el número de estas dependencias es grande en el Reino Oscuro), se le hace pasar hasta la mesa de los micrófonos. Que nadie espere allí algún respeto de la intimidad o la espontaneidad. En respuesta a preguntas de un enjambre de intermediarios, podrá declarar sus pensamientos sobre quien sea, y los verá publicados en El Eco de las Profundidades, pero nunca en su versión original, sino interpretados y reducidos a la estrechez de un titular de prensa. Por más que el destinatario de un mensaje hojee sus páginas, no encontrará allí el texto de la declaración misma.

Titular-Hitler y Stalin

Los inquilinos veteranos aseguran que en otros tiempos las entrevistas se publicaban completas. Pero las ruedas de prensa proliferaban y el público llegó a perder interés por la lectura de tanto detalle, lo que aconsejó las versiones reducidas. Estas presentan otra ventaja indudable: al acostumbrar su mente a mensajes simples, directos y carentes de matices, los lectores se vuelven progresivamente dóciles a los decretos, consignas y medias verdades de la Ínfima Asamblea Rectora, que edita el tenebroso periódico y lo utiliza como altavoz. Además, esta fórmula dispara su tirada hasta lo increíble, pues cada declaración, así desnaturalizada, origina una cadena infinita de réplicas, desmentidos, aclaraciones, enmiendas, protestas y justificaciones, servidas a su vez con el embudo reductor de un titular. Por la frecuencia de sus ediciones, a este diario ya le cuadra mejor el nombre de “horario”. No podemos ni imaginar el juego que da la combinación del orgullo humano y la confusión de la mente con un tiempo inagotable.

Titular-Hillary Clinton didn't say

De esta manera, condenados a entenderse con medios inapropiados y mediadores ineptos, los infernícolas no salen de la espiral de discordia. Debió de ser el horror insoportable de esta idea lo que me despertó, asustado y confuso. Pero no tardé en comprender: las sufridas autoridades satánicas se las ven y se las desean para mantener atareada, día tras día, año tras año, a la legión cada vez más numerosa de periodistas que ingresan en el recinto. Si no, quién sabe, alguno podría fundar un diario independiente y dirigir sus titulares contra las infernales condiciones de vida del Reino Oscuro.

¿O tal vez todo esto sucedía en el Reino de España? No consigo recordar. Uno siempre se despierta ridículamente agarrado a las hilachas del sueño.

Profesor LÍLEMUS

[Para Andrés Anguísola, que anda iniciándose en los estudios de periodismo y sabrá encontrar en ellos el modo de ejercer luminosamente su noble profesión]

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