Se dice verter, vaya eso por delante, y se dice desde tiempos antiguos. Ya a mediados del XIII recomendaba una de las sentencias de la obra Bocados de oro: «non porfíes, ca la porfía faze verter las sangres». Sin embargo, la forma errónea *vertir se lee en ocasiones. Hace años, un periódico se hacía eco en cierta capital de provincia de «la ausencia de un lugar en que *vertir los escombros». Y las dudas no afectan solo al infinitivo, sino que surgen en cualquiera de sus tiempos. El siguiente titular está tomado nada menos que del diario ABC.

VERTER o VERTIR-titular

En la lengua hablada sucede lo mismo. Más de una vez habréis asistido al espectáculo del hablante que, después de haber elegido este verbo para una frase, se queda vacilando penosamente entre lo vas a verter y *lo vas a vertir, entre vertéis y *vertís, entre vertió y *virtió.

Para salir de dudas, hay que recordar que el verbo verter pertenece a la segunda conjugación y se forma irregularmente, según el modelo de entender. Tres ideas fáciles de recordar:

1.- En las formas con la raíz tónica de los tres presentes se produce la diptongación VIERT– (yo vierto, yo vierta, vierte), y es esta la única irregularidad que afecta a su conjugación. Todas las demás formas son regulares, de acuerdo con el modelo de la segunda (temer): vertiendo, vertemos, vertéis, vertamos, vertáis, vertió, vertieron, vertieran, vertieseis.

2.- La raíz de verter nunca adopta la forma VIRT-. Son erróneas, pues, *virtiendo, *virtamos, *virtáis, *virtió, *virtieron, *virtieran, *virtieseis.

VERTER o VERTIR-raiz

3.- Además, las terminaciones de verter nunca serán las exclusivas de la tercera conjugación. Son erróneas *vertir, *vertís, *vertid, *vertirán, *vertiríais. En cuanto a vertimos, es sólo forma de pasado; el presente es vertemos.

VERTER o VERTIR-desinencias

La causa de esta confusión es compleja. Uno de los factores que la provocan es que los verbos de la familia de verter suelen adoptar la forma vertir: advertir, convertir, divertir, invertir, pervertir… Estos verbos se conjugan por la tercera, según el modelo irregular de mentir, y tienden a atraer a su paradigma las formas de verter. Comparemos vertéis y divertís; verteremos e invertiremos, vertiendo y convirtiendo, vertamos y advirtamos, vertió y pervirtió

Y como siempre, mi consejo es no meterse en camisa de once varas. El verbo verter es propio de la lengua formal y, si os sentís inseguros al conjugarlo, recordad que hay alternativas naturales: el contenido de un recipiente se puede verter, pero también vaciar; los residuos se pueden tirar, esparcir o depositar; las acusaciones, falsedades e insultos se pueden dirigir, difundir o pronunciar; y el agua del vaso se puede derramar. Sobre todo si no se tiene cuidado al mover las manos en la mesa.

Profesor LÍLEMUS

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