Lo siento por quienes creen saberlo, pero los nacidos en junio no son géminis. Ya sé que esta afirmación viene a ser una horrible patada a la astrología y sus horóscopos, así que no os pediré ningún acto de fe en ella. Hoy os invito sencillamente a que lo comprobéis con los ojos de la cara. Al anochecer del 1 de junio, un vistazo al cielo del noroeste (donde se ha puesto el Sol) os pondrá frente a la siguiente vista, que he compuesto usando un atlas estelar. Si tenéis dificultades para hacer la experiencia, algo parecido sucederá en los diez días anteriores y posteriores, todos ellos dentro del signo astrológico de Géminis. En la imagen es de noche. Lo sabemos por que el Sol (de color naranja) se encuentra varios grados por debajo de la línea roja del horizonte. Esas estrellas oscuras de la imagen sobre fondo claro son, pues, estrellas claras sobre cielo oscuro en la realidad.

Geminis el 1 de junio

Supongo que ya sabéis a qué se debe que seamos de un signo astrológico u otro. A lo largo del año el Sol, visto desde la Tierra, recorre un camino aparente sobre el fondo de estrellas, en el que va atravesando diversas constelaciones, precisamente las que forman el Zodíaco (Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis). En determinadas fechas siempre iguales, el Sol pasa por cada una de ellas, y esas fechas son las que determinan la pertenencia de una persona a uno u otro signo del Zodíaco. Los nacidos entre el 21 de mayo y el 20 de junio, por ejemplo, son géminis. Esto significa que, durante esos días, el Sol tiene como fondo dicha constelación. Habréis entendido que la constelación zodiacal en la que está el Sol es justo la única que en esa fecha no podrá verse: al nacer y ponerse junto con el Sol, estará deslumbrada durante el día y oculta durante la noche.

GEMINIAhora bien, al mirar el cielo del anochecer el 1 de junio, veréis -con los ojos de la cara, insisto- que las dos estrellas principales de Géminis (Cástor y Póllux, que toman su nombre de los famosos gemelos de la mitología griega, hijos de Zeus y Leda) están altas sobre el horizonte, más o menos a la altura que medimos con la palma de la mano abierta al final del brazo extendido. Pero si es de noche y la constelación de Géminis está visible sobre el horizonte, eso solo puede significar una cosa: el Sol no se encuentra en Géminis el 1 de junio (ni tampoco en los diez anteriores, ni en los diez posteriores).

¿Dónde se encuentra el Sol, entonces? Según nos muestra la imagen, el Sol está próximo a la estrella Aldebarán, que los astrónomos llaman… ¡alfa Tauri! O sea, que en el mes de junio el Sol atraviesa la constelación de Tauro, signo que en cambio los astrólogos sitúan entre el 21 de abril y el 20 de mayo. Y esto que sucede con Géminis y Tauro es válido también para los demás signos del Zodíaco: por ejemplo, los virgo (venidos al mundo entre el 24 de agosto y el 22 de septiembre) nacen con el Sol en Leo, los libra (del 22 de septiembre al 21 de octubre) con el Sol en Virgo, los sagitario (del 22 de noviembre al 21 de diciembre) con el Sol en Escorpio. Como veis, siempre en la constelación anterior a la de su signo.

Signo de geminis

La explicación astronómica de este desfase existe, aunque sería un poco larga de hacer hoy, en plenos exámenes finales de este humilde profesor. Tiene que ver con el hecho de que los signos del Zodiaco fueron fijados en la Antigüedad, pero desde entonces el movimiento de precesión del eje terrestre los ha desplazado en aproximadamente una posición. Ignoro cómo explican el desfase los astrólogos, cuyo sustancioso tinglado parece tambalearse con él. Yo supongo que algunos de vosotros tenéis una creencia más o menos firme en la astrología y hasta consultáis habitualmente los horóscopos que a diario aparecen en la prensa. Ya he dicho que mi intención no es induciros a nada; es solo abriros los ojos a una realidad que está ahí mismo, en el cielo de estos días de junio. Lo que vuestra mente vaya a hacer luego con esa realidad es algo impredecible, que yo por mi parte no pienso orientar. Destruir un error es mucho más trabajoso que crearlo.

Profesor LÍLEMUS

Anuncios