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Encontrar Escorpio en verano no es difícil. Por ser la más meridional de las figuras del Zodíaco, su observación desde el hemisferio norte es posible en la parte sur del cielo entre junio y septiembre. A horas razonables, quiero decir. Si miráis hacia este punto cardinal en un crepúsculo de verano (el Sol se habrá puesto por vuestra derecha), veréis una estrella anaranjada muy luminosa, la primera que se hace visible en esa parte del firmamento. Se trata de la fabulosa Antares, la joya de la constelación, que los astrónomos llaman consecuentemente alfa Scorpii. A medida que se cierra la noche, irán surgiendo poco a poco otras estrellas a su alrededor, hasta formar la figura completa del escorpión mitológico que mató a Orión.

Escorpio constelacion

La constelación de Escorpio es una de las más bellas del cielo y también una de las que más recuerda, en mi opinión, a la figura de su nombre. Cuando uno mira el cazo de la Osa Mayor, la tetera de Sagitario, el cuadrado de Pegaso o el triángulo de Tauro, no puede evitar sorprenderse de que alguna vez estos asterismos hayan sido imaginados como tales seres. Pero Escorpio es distinto. Aunque su forma alargada y serpenteante podría haber sugerido otras ideas, hay un detalle que la convierte casi inevitablemente en un escorpión: el aguijón, formado por las estrellas Shaula (lambda Scorpii) y Lesath (ypsilon Scorpii). Ambos nombres significan en árabe precisamente ‘aguijón’.

Al otro lado de su figura, sin embargo, parece que el escorpión tuviera la cabeza en Antares y una sola pinza, formada por las estrellas ny, beta, delta, pi y rho Scorpii. Pero lo cierto es que, en su representación clásica, estas no constituían la pinza, sino la cabeza del animal, quedando Antares como su corazón. El nombre que daban los astrónomos árabes a esta última (Kalb al Akrab, ‘el corazón del alacrán’), así como los de Dschubba y Jabbah (que significan ‘la frente’), son coherentes con ello. Las pinzas habría que buscarlas entonces fuera de la constelación, en la vecina Libra, como se ve en la imagen siguiente. En efecto, los nombres árabes de alfa Librae (Zubenelgenubi, ‘la pinza del sur’) y beta Librae (Zubeneschamali, ‘la pinza del norte’), nos recuerdan que, antes de ser imaginada como una balanza, Libra representaba las pinzas del escorpión.

Escorpio y Libra

Antares es un gigante estelar difícil de imaginar. Su gran luminosidad nos hace imaginarla como una estrella cercana, pero en realidad se halla nada menos que a 550 años luz de distancia: todavía no había nacido Nicolás Copérnico, el fundador de la astronomía moderna, cuando ya viajaban desde allí por el espacio los mismos fotones que esta noche llegarán a nuestras pupilas. Se trata de una supergigante roja, cuyo diámetro (según los cálculos actuales, constantemente refinados) es 883 veces mayor que el del Sol. Si Antares ocupara el lugar de este en nuestro sistema planetario, simplemente no podríamos verla, porque nos encontraríamos “dentro” de ella. De hecho, su superficie estaría más cerca del planeta Júpiter que de Marte.

Antares y Sol

Hay estrellas inimaginablemente grandes.

Una masa semejante exige un gasto enorme de combustible para evitar el colapso gravitatorio, lo que acorta considerablemente la vida de la estrella. Tanto que, a pesar de ser un “bebé” de apenas 12 millones de años (el Sol, con su 4.500 millones de tacos de calendario, todavía se encuentra en la mitad de su existencia), morirá probablemente como una supernova a lo largo de los próximos 100.000 años. Durante unos meses esta catástrofe explosiva será visible para nosotros en pleno día, aunque no creo que la cosa nos coja despiertos.

El Sol pasa anualmente cerca de Antares (cinco grados al norte de la estrella) hacia el 2 de diciembre, lo cual no dejará de sorprender a quienes “sabéis” que el signo de Escorpio va del 23 de octubre al 21 de noviembre. Pero del timo del zodiaco ya hablaremos otro día.

¿POR QUÉ HAY OTRAS DOS GRANDES LUCES EN ESCORPIO?

Si en este verano de 2016 habéis echado un vistazo al firmamento sur del anochecer, os habréis llevado la sorpresa de ver no una, sino tres grandes lumbreras en la región de Antares. Y es que ahora mismo hay dos planetas rondando la constelación de Escorpio: Saturno, prácticamente quieto sobre el fondo de estrellas por encontrarse al final de su movimiento retrógrado (de esto ya hablé en De cómo Cristo nació antes de Cristo y cuál pudo ser la estrella que guio a los Magos) y Marte, que avanza veloz hacia el este tras haber terminado el suyo a finales de junio. Si tenéis dificultad para distinguir los planetas de la estrella, podéis usar la siguiente imagen y también recordar que la luz de los planetas no titila, mientras que la estrella lo hará llamativamente.

Antares Marte Saturno

Marte alcanzará la línea Antares-Saturno el 24 de agosto, cuando Saturno y Marte vistos desde la Tierra se encuentren en conjunción. Será bonito ver cómo, día tras día a lo largo del mes, el avance de Marte irá achatando el formidable triángulo Marte-Antares-Saturno, hasta dejarlo en una línea. Cuando antes he dicho que Marte avanza “veloz”, probablemente estaba exagerando, pero no demasiado. El astro recorre cada día casi medio grado de cielo (pensad que de horizonte a horizonte pasando por el cenit hay 180 grados), lo cual es apreciable de una noche para otra a ojo desnudo, sobre todo si recordamos las anteriores posiciones relativas a las estrellas próximas. Los días 11 y 12 de agosto la Luna creciente se sumará incómodamente a la fiesta, dificultando con su luminosidad la visión de Escorpio. Pero para el día 24 ya habrá pasado a su fase menguante, lo que significa que no asomará por el este antes de la medianoche (para profundizar en este detalle podéis leer La luna de un amor de verano). Todo se conjuga para disfrutar de una preciosa velada de estrellas, con permiso de las nubes, claro está.

MARTE EXPLICA EL NOMBRE DE ANTARES

Cuando el planeta y la estrella se encuentren en proximidad, cualquier astrónomo aficionado recordará que Marte, el planeta rojo, explica el nombre de Antares. Como sabéis, Marte es la versión latina del dios griego de la guerra, Ares, de modo que Antares, separado como anti-Ares, significa ‘el rival de Marte’. En efecto, al encontrarse juntos en el cielo, ambos astros parecen porfiar en emitir luz rojiza, y de ahí su denominación.

Marte y Antares

Los pasos de Marte por Escorpio se producen con frecuencia casi bianual, pero no siempre coinciden con los meses favorables a su observación. El de este verano tiene la peculiaridad de que, en los últimos cien años, solo ha habido una aproximación mayor (en agosto de 1969) y no habrá otra semejante hasta junio de 2048. En la presente ocasión, pues, Marte y Antares serán rivales especialmente íntimos, con el aliciente de que además estarán alineados con Saturno. Por cierto, los hindúes identificaban Saturno con Shani, el dios juez que premia y castiga. Lo vamos a tener todo para una lucha en toda regla.

Profesor LÍLEMUS

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