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Hasta ahora, cuando he dedicado el blog a proponer adivinanzas, he tirado siempre de enigmas, que es como se conoce a las adivinanzas cultas o de autor. Sin embargo, compruebo que a veces resultan difíciles para algunos, así que hoy vamos a practicar el género popular, eso que suele llamarse propiamente una adivinanza. La adivinanza es un texto en verso, normalmente breve, de transmisión oral y carácter popular, lo que la convierte en un entretenimiento apto para todas las edades.

Edipo y la esfingeSu nivel de elaboración no suele ser alto, aunque en realidad emplea los mismos recursos que el enigma y no siempre puede calificarse de fácil. También en ella el lenguaje funciona como medio de distracción y rodeo, y no de comunicación directa. Con frecuencia, esto se consigue mediante la figura retórica del equívoco, que se da cuando una palabra es usada con doble sentido. Recordad, por ejemplo, la adivinanza aquella (“Tiene cuatro patas / mas no puede andar; / y tiene cabeza / mas no sabe hablar”) cuya solución es la cama.

El vocablo afectado por el equívoco puede aparecer una sola vez en el texto con ambos sentidos simultáneos (“Describe un círculo, acarícialo después y se convertirá en un círculo vicioso, propone un personaje en La cantante calva, de Eugène Ionesco), o bien dos veces, cada una con su propio significado (“Una persona diplomática es la que consigue convencer a sus invitados de que están en su casa, cuando lo que de verdad desea es que estén en su casa). Esto último es lo que sucede en la adivinanza que os propongo hoy.

ADIVINANZA
 
Vivo entre dos muros
que no pueden verse
y, aunque no me doblo,
me dobla la gente.
 
 

Espero vuestras soluciones en forma de comentarios, que publicaré cifrados para no quitar a nadie el placer de jugar.

Adivina adivinanza.

TIRESIAS


PISTAS PARA DESPISTADOS

1. La palabra de doble sentido es el verbo “doblar”. Uno espera que signifique ‘torcer algo encorvándolo’, y así es en el tercer verso (“aunque no me doblo”). Pero en el cuarto (“me dobla la gente”) ya se da otro sentido, consistente en ‘pasar a otro lado de…, cambiando de dirección en el camino’. En los puntos suspensivos cabe la solución.

2. Los dos muros “no pueden verse” porque convergen normalmente en ángulo recto o incluso menor.

3. Como último recurso, probad con este cuadro de Christian Vernet, donde se ve, entre otras cosas, una pared.

Christian Vernet-Cafe

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