El sarcófago es un recipiente, normalmente tallado en piedra, destinado a contener el cadáver de una persona importante. Aunque su origen es muy anterior a los griegos, fueron estos los que le dieron el nombre que ha perdurado en nuestra lengua. Curiosamente, σαρκοφάγος (sarkofagos) es en griego el adjetivo que significa ‘carnívoro’, pues deriva de σάρξ (sarx, genitivo sarkós, ‘carne’) y φάγος (fagos, ‘comilón, glotón’).

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No hay que ver en esta etimología una metáfora más o menos original, como si el arca funeraria fuera devoradora del cuerpo que en ella descansa. En realidad, el nombre tiene una justificación bastante literal, si consideramos lo que dice el militar, escritor y científico romano Plinio el Viejo (23-79 d.C.) en el libro 36 de su Historia Natural:

In Asso Troiadis sarcophagus lapis fissili vena scinditur. Corpora defunctorum condita in eo absumi constat intra XL diem exceptis dentibus.

El sentido de este pasaje es: “En la ciudad de Aso, en la Tróade, se extrae la piedra sarcófaga de una vena fácil de hender. Es cosa sabida que los cuerpos de los muertos enterrados en ella se consumen a excepción de los dientes antes de cuarenta días”. Se entiende que Plinio traduce al latín como sarcophagus lapis la denominación original griega λίθος σαρκοφάγος (lithos sarkofagos). No se trata, pues, propiamente del nombre de las arcas funerarias, sino del material de que estaban hechas las procedentes de la ciudad griega de Aso (Assos).

Berham-Turquia-Antigua Aso
Situación de Aso (actual Behramkale) en la costa turca, frente a la isla de Lesbos.

Muchos se han preguntado a lo largo de los siglos cuál pudo ser la piedra que se usaba para labrar los famosos sarcófagos, exportados por mar a todo el Mediterráneo oriental y conservados en museos y yacimientos de Tesalónica, Tiro, Alejandría, Durres, Rávena y otros lugares. El emplazamiento de la antigua ciudad griega de Aso se encuentra hoy junto a la localidad de Behramkale, en la costa egea de Turquía, frente a la isla de Lesbos. Fundada a principios del primer milenio a.C., es un puerto de mar que conserva restos arquitectónicos de gran belleza: la muralla, el templo de Atenea, el teatro, el ágora, el gimnasio, la necrópolis. Todos estos edificios están construidos de un mismo material, predominante en las canteras de Aso: la andesita. Análisis mineralógicos permiten determinar exactamente cuáles de las arcas funerarias conservadas proceden de allí y cuáles no.

sarcofago de Aso
Sarcófago de andesita en la necrópolis de Aso.

Sin embargo, el texto del mayor de los dos Plinios presenta algún inconveniente. La afirmación de que la piedra sarcófaga consume los huesos, y no solo los tejidos blandos, parece excesiva. Por mucho que he buscado, no encuentro que la andesita sea tan corrosiva, y menos por el simple contacto del cuerpo con las paredes del sarcófago. Aun antes de que las ruinas de Aso fueran excavadas, Johann Friedrich Henckel (1679-1744) creía que se trataba de una pirita que se vitriolizaba y destruía los cuerpos por efecto de su eflorescencia salina; Jacques-Christophe Valmont de Bomare (1731-1807) la imaginaba como alguna piedra rica en alúmina, cuya eflorescencia tendría propiedades similares; y Jean-Louis-Wenceslas de Launay (1740-1817) llegó a sostener ante la Academia de Bruselas la tesis de que el nombre de “piedra sarcófaga” no tenía por qué referirse al material con que se labraban las arcas. Suponía de Launay que la piedra –fuera cual fuera- debía de reducirse a polvo para rellenar con él los huecos dejados por el cadáver, de modo parecido a como se usa la cal viva en las fosas comunes. Pero ni siquiera la cal tendría efectos cáusticos semejantes. La andesita es una roca ígnea volcánica, cuya composición mineral incluye plagioclasa, piroxenos, biotita y hornblenda. Tal vez algún químico o geólogo sabrá decirnos algo al respecto.

En cualquier caso, la gran difusión mediterránea de los sepulcros de piedra sarcófaga ocasionó un cambio de significado en la palabra, que pasó de adjetivo a sustantivo para significar cualquier tipo de arca funeraria. Y así es como ha llegado a nuestros días.

Profesor LÍLEMUS

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