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Las palabras cuyo primer uso en el idioma tuvo lugar en un texto escrito se parecen a las personas que pueden enseñar su fotografía de recién nacido. Este es el caso de nuestra palabra tabú (o, más exactamente, de la inglesa taboo), que designa aquello que no debe nombrarse en cierta situación por ser indecoroso, desagradable o simplemente inconveniente. A menudo sustituimos por eufemismos las referencias directas a tabúes como la muerte, las enfermedades, la sexualidad, los problemas económicos, los defectos físicos o las partes del cuerpo que llevamos tapadas. El eufemismo actúa como una especie de taparrabos verbal.

George Orwell-Animal FarmUn tabú es también la condición de personas o instituciones a las que no es licito censurar. De todos es conocido el tabú periodístico que durante décadas protegió los asuntos menos ejemplares de la Casa Real española. O el caso del novelista inglés George Orwell, un socialista democrático que con “Rebelión en la granja” (1945) y “1984” (1949) rompió el tabú reinante entre los intelectuales de su tiempo de criticar el totalitarismo socialista soviético. Curiosamente este tabú llega hasta nuestros días y ha terminado por afectar al propio Orwell, cuyas lecturas están medio proscritas de los programas escolares. ¿Cuántos de los espectadores de Gran Hermano sabrán que el título de su programa favorito es una creación orwelliana?

LA POLINESIA Y EL TABÚ

Captain James Cook portraitPero centrémonos en su origen. Inicialmente el término tabú se refirió a una prohibición de tipo sagrado, descrita por primera vez para el mundo occidental en los diarios de navegación que el capitán inglés James Cook (1721-1779) escribió de sus tres viajes por el mundo. Hombre activo y determinado, exigente con sus hombres y consigo mismo, su contribución a la geografía fue inmensa. Durante su navegación del océano Pacífico en el tercero de los viajes (1776-79), Cook visitó en la Polinesia el archipiélago de Tonga (que bautizó Friendly Islands) y en enero del 78 el de Hawái (que bautizó Sandwich Islands). Tras una primera y breve estancia en la isla hawaiana de Kauai, los ingleses regresaron al archipiélago a finales de noviembre y durante siete semanas, por orden de su capitán, lo estuvieron explorando desde los barcos sin decidirse a bajar a tierra.

Cuando el 17 de enero del 79 fondearon por fin en la bahía de Kealakekua (en la isla de Hawái), miles de nativos salieron a recibirles apoteósicamente a bordo de una multitud de canoas. Al bajar a tierra, Cook fue acogido con muestras de reverencia que rayaban la adoración. Y al serles concedido un campo de patatas para levantar su observatorio astronómico, cuenta el diario que los sacerdotes nativos consagraron el lugar para protegerlo de posibles intrusos, plantando sus varas alrededor de la empalizada que cerraba el terreno y declarándolo “prohibido”. Este relato es el primer registro del concepto polinesio de tabú por parte de viajeros occidentales. La frase que emplea Cook (o sea, la fotografía de recién nacido del término tabú) es: “This interdiction the natives call taboo, a term frequently repeated by these islanders”.

Los tres viajes del capitán Cook, en color rojo (primero), verde (segundo) y azul (tercero). La línea azul discontinua es la parte posterior a su muerte.

Los tres viajes del capitán Cook, en color rojo (primero), verde (segundo) y azul (tercero). La línea azul discontinua marca el recorrido posterior a su muerte.

En efecto, las muestras de esta clase de prohibición religiosa son abundantes en los diarios de Cook. En la isla de Tongatapu (archipélago de Tonga) invitaron a cenar a bordo del HMS Resolution a dos jefes locales, quienes se negaron a probar bocado diciendo que se encontraban “taboo avy”. Pero al serles explicado que no había agua (avy) en la preparación de la comida ni en el vino, los tomaron con gusto. En otro momento coincidieron con media docena de mujeres en una cena. Con sorpresa vieron que dos de ellas eran alimentadas por las otras, debido a que estaban “taboo mattee”: la primera había lavado dos meses atrás el cadáver de un jefe, y la segunda el cuerpo de otra persona, por lo que no podían manipular alimentos durante cinco meses.

UN FUNERAL EN HAWÁI

Pero lo más curioso de esta historia es que el propio Cook, tras su muerte, fue honrado con un tabú por los mismos indígenas que le mataron. El episodio es un fascinante ejemplo de cómo la brecha cultural entre dos grupos humanos puede ser fuente de malentendidos. Resulta que la segunda llegada de los ingleses a Hawái había coincidido con las celebraciones agrícolas anuales del makahiki. Según la creencia polinesia, durante este periodo el benevolente dios Lono regresaba desde Kahiki, su hogar más allá del horizonte, para fertilizar los campos con las lluvias invernales y reinar temporalmente sobre las islas. Numerosos paralelismos casuales entre los actos de Cook y los ritos de Lono hicieron creer a los nativos que el inglés era el propio dios. Sobre este punto y la interpretación de los hechos narrados en los diarios hay un variado debate entre los especialistas, y no tengo la menor intención de hincharos la cabeza con los detalles. Se dice, por ejemplo, que la visión del HMS Resolution y el HMS Discovery, con sus velas cuadras envergadas a los mástiles, debía de recordar sorprendentemente a ciertos estandartes que se portaban en la procesión ritual que recorría la isla en aquellas semanas.

Makahiki capitan cook

Así, cuando el 4 de febrero los ingleses levaron anclas camino del Pacífico Norte, parecía como si Lono-Cook regresase por fin a la tierra mítica de Kahiki al final de su estación. Mal podía imaginar el capitán que su estancia había cumplido puntualmente los ritos del makahiki, ni que ahora estaba en realidad “devolviendo” la isla a su legítimo rey, llamado Kalaniopuu. Y menos podía imaginar que aquella bahía que al parecer abandonaba para siempre sería escenario de su muerte solo diez días después.

Lo supieran o no ingleses, a ojos de los hawaianos todo había vuelto al orden establecido. Por eso, cuando una semana después se vieron forzados a regresar a las islas para reparar el HMS Resolution, dañado por una tormenta, provocaron involuntariamente el desconcierto entre los nativos, quienes les dieron un recibimiento frío en la bahía de Kealakekua. Sin duda el rey Kalaniopuu debió de tomarse el insólito regreso de Lono como una amenaza personal y pronto la hostilidad se hizo patente. En la mañana del 14 de febrero de 1779 el oficial de guardia del HMS Discovery descubrió el robo nocturno de uno de los botes. Cook, enfurecido, se puso al mando de una partida de hombres con idea de tomar como rehén al rey hasta tanto el bote no fuera restituido. Y así lo hicieron, presentándose en la residencia real y llevándose a Kalaniopuu custodiado en dirección a los barcos, seguidos amenazadoramente por otros jefes y un numeroso grupo de guerreros. Durante la lucha que se desató en la orilla de la playa, Cook fue golpeado y apuñalado repetidamente hasta la muerte.

La muerte del capitan cook

Su cuerpo y el de algunos marineros quedaron en poder de los hawaianos. Pero, una vez muerto Lono-Cook, el peligro había pasado y la hostilidad se desvaneció. Una parte de los restos mortales de Cook fue devuelta a los ingleses, quienes le dieron sepultura en la bahía de Kealakekua. Aquel día toda la bahía fue declarada tabú por los sacerdotes, de modo que ninguna canoa hawaiana pudiese perturbar las exequias.

Y de esta manera el ilustre capitán inglés James Cook murió experimentando en su persona la misma prohibición sagrada que sus diarios se encargarían de difundir por el mundo occidental: el tabú.

Profesor LÍLEMUS

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