RESUMEN. La semejanza de forma entre los verbos INFRINGIR e INFLIGIR lleva a frecuentes confusiones de uno y otro. Aquí se explica el significado de cada uno y se hace un repaso de los errores más frecuentes que dificultan su uso. Las etimologías respectivas ayudan a recordar los criterios de uso de estas formas cultas de nuestra lengua.


El gallego Juan Tallón, un escritor que afina la estilográfica con la chaira de afilar cuchillos, decía este verano en un tweet: “Es triste que el 44% de los españoles no leamos, pero me da esperanzas que el 92% seamos escritores, y malos.” La “democratización” de artefactos tales como la política, el periodismo, la novela y hasta las tesis doctorales, impulsados en el trampolín de Internet, ha traído un abaratamiento general que desprestigia cada vez más a la propia democracia. A la de toda la vida, quiero decir.

Juan Tallon tweet 2

No quiero abundar en este diagnóstico, entre otras cosas porque la estadística de Tallón sin duda me incluye a mí, pero lo cierto es que he recibido estos meses varios golpes en mis lectores ojos por confusiones de los verbos infringir e infligir. El primero -no en orden cronológico- me lo encajó la página web de la plataforma “Madrid Decide”, abierta por el Ayuntamiento de la Capital para que los súbditos realicen propuestas y abran debates a fin de mejorar la ciudad.

INFRINGIR-INFLIGIR-Infligir una norma

Un anónimo ciudadano, consciente de que las multas no rascan igualmente todos los bolsillos, propone que estas se impongan no como cantidades fijas, sino según un porcentaje de la renta de “el que INFLIGE una norma”, por ejemplo -se moja- un 20%. Aparte de preguntar al astuto proponente qué clase de infracción justifica que el Ayuntamiento te despoje de la quinta parte de tu renta, le recomendaría visitar de vez en cuando el diccionario, que define infligir como ‘causar daño’ o ‘imponer un castigo’. Las normas, por tanto, no se “infligen”; las normas se pueden cumplir o infringir, que significa precisamente ‘quebrantar leyes, órdenes o normas’.

INFRINGIR-INFLIGIR-Infringir un expolio

También le propondría al astuto un intercambio de palabras con el autor de mi segundo golpe: un tweet que circuló en la noche de los últimos atentados de París, y en el que se aclara a posibles despistados que “Lo sucedido en París TIENE SU SENO en el expolio que el capitalismo occidental ha INFRINGIDO al mundo árabe. El islam es una religión de paz.” Ya veis que lo que aquí tocaba era infligir. Pero lo curioso de este mensaje es que la cuenta @PodemosAnchuelo ha sido denunciada como falsa por el propio Podemos, así que yo me malicio que el autor del falso tweet se ha tomado el curro de imitar el estilo cutre del nuevo partido con un castizo error lingüístico. Una sólida muestra de realismo crítico. Para redondear la cosa, se las ha ingeniado con el hallazgo de ese incorrecto y a la vez pedante “tiene su seno” (en lugar del natural “tiene su origen”), que tan bien cuadra a uno que se mete en cosas de letras sin haber estudiado demasiado. Todo un artista el faker este.

INFRINGIR-INFLIGIR-Infringir acosoEl tercer golpe me lo ha propinado un documento emitido en otoño de 2015 por nadie menos que el Ministerio de Sanidad: la guía titulada “Abrazar la diversidad: propuestas para una educación libre de acoso homofóbico y transfóbico”. En el apartado de las “Recomendaciones para el personal docente” (decir “los profesores” sería machista), la guía me invita a reflexionar sobre cómo a menudo las personas que “INFRINGEN acoso por homofobia y transfobia” no son conscientes de ello, y por tanto yo como “persona docente” debo mostrar en clase las consecuencias que el acoso homofóbico y transfóbico tiene sobre las personas que lo sufren. A la vista del nivel, uno se pregunta si de verdad la guía ha sido elaborada por especialistas docentes o es una muestra más del empeño de partidos y asociaciones varias por imponer su particular ideología a todos los demás.

Con todo, todavía me faltaba, como cuarto golpe, la que, en materia de infringir e infligir, es la madre de todas las incorrecciones: “infringir una derrota”. El deporte lo acapara todo en estos días menguados, y ya ni me extrañó que todo un redactor de El Mundo, a quien se supone un diploma universitario y hasta un máster en periodismo, me recordara, en vísperas del choque Sudáfrica-Gales del mundial de rugby, que Japón “INFRINGIÓ una derrota histórica a Sudáfrica en la fase de grupos”. Pobre Sudáfrica y pobre idioma.

INFRINGIR-INFLIGIR-Infringir una derrota

Pero aún hay más. La confusión de infringir e infligir es tan profunda, que se han llegado a crear los monstruos híbridos “infrigir” e “inflingir”, ya documentados desde hace décadas. Debo reconocer que estos frankenstein verbales no se me han aparecido espontáneamente, sino que me los he tenido que buscar en la mansión tenebrosa de Google. Como es natural, siendo híbridos de ambos verbos, tienen la ventaja de poder usarse indistintamente con uno u otro sentido, en plena concordancia con una especie de gramática alternativa. En los dos ejemplos encontrados, a sus redactores les había dado por emplearlos en lugar de infligir. El primero pertenece a la web del barrio zaragozano de Santa Isabel, donde se presume de que el equipo local de fútbol “pudo INFRIGIR una derrota más dura” nada menos que al Alcañiz Club de Fútbol.

INFRINGIR-INFLIGIR-Infrigir una derrota

Con el mismo sentido de infligir afirma por su parte El Día de Córdoba que el club de la patria chica de Séneca “aún pudo INFLINGIR un castigo mucho más duro” al Xerez. Imagino a Séneca revolviéndose al ver esta segunda muestra de que el orgullo local puede estar justificado deportivamente sin estarlo gramaticalmente.

INFRINGIR-INFLIGIR-Inflingir un castigo

En fin, que cuando dudéis entre uno y otro verbo, recordad que usamos infringir cuando hablamos de la infracción de una ley, norma, orden, mandamiento, prohibición, pacto o tratado; mientras que, si hablamos de daños, acoso, castigos o derrotas, lo propio es infligir. También ayudará saber que infringir se remonta al latín frangere, ‘romper’, de donde también tenemos fracción, fractura, fragmento y frágil; y que infligir se remonta a fligere, ‘golpear’, de donde tenemos afligir, aflicción y conflicto.

Y tampoco conviene olvidar que, siendo ambos términos calcos de sus originales latinos infringere e infligere, pertenecen al nivel culto de la lengua. Los incorrectos ejemplos anteriores se deben a usuarios que pretendían moverse con soltura en un nivel de idioma para el que su nivel de formación no les ha preparado. Y no dudo que, puestos en situaciones menos exigentes, esos mismos hablantes emplearían términos que de verdad conocen y saben usar. ¿Por qué es preciso que los atentados “tengan su seno”, cuando pueden simplemente tener su origen? ¿Qué tiene de malo castigar duramente frente a “infligir un duro castigo”? ¿Por qué no quedarse en quebrantar o simplemente incumplir normas, en lugar de empeñarse en vestir trajes que nos quedan grandes?

Algún día tendremos que dejarnos de pedanterías y volver a eso que el gran Cervantes llamaba “palabras significativas, honestas y bien colocadas”.

Profesor LÍLEMUS

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