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Alguna vez habréis escuchado el vulgarismo consistente en pronunciar el grupo consonántico cc como una c simple: *satisfación, *acidente, *calefación. A algunos este uso os resultará más bien exótico, porque en casa aprendisteis a pronunciar correctamente la doble c, que es un sonido complicado de controlar cuando no se lleva en la sangre. Pero incluso vosotros habréis vacilado alguna vez al decir o escribir palabras como objeción, inflación o indiscreción. Mucho ojo, porque el prurito de evitar incorrecciones ocasiona con frecuencia usos ultracorrectos que, siendo igualmente inválidos, tienen además un no sé qué de pedante; en este caso, *objección, *inflacción e *indiscrección.

duda idiomatica¿Hay algún truco de andar por casa para resolver las dudas sobre las terminaciones –ción y –cción? Pues sí, lo cierto es que lo hay. En la inmensa mayoría de los casos, las palabras terminadas en –cción forman familia con alguna otra que presenta el grupo consonántico ct (perfección/perfecto, reacción/reactor, dicción/dictar, infección/infectar, afección/afectado, aflicción/aflictivo), mientras que las terminadas en –ción no presentan esta peculiaridad (inflación, afición, coalición, abolición).

A menudo, las palabras de este segundo grupo hacen juego con otras que presentan una simple t, en lugar de ct (extradición/extraditar, erudición/erudito, prohibición/prohibitivo, locomoción/locomotora). Ya que es este grupo el que genera más dudas entre hablantes cultos, os dejo aquí una lista de las más habituales:

Discreción e indiscreción se resuelven con discreto e indiscreto.

Concreción e inconcreción con concretar, concreto e inconcreto.

Objeción, con objetar y objetor.

Sujeción, con sujetar y sujeto.

Secreción, con secretar.

Contrición, con contrito (“Un corazón contrito”).

Deglución, con deglutir.

Inflación y fruición se relacionan con dos palabras poco frecuentes: inflativo y fruitivo.

Adición (‘añadidura’, ‘suma’) se relaciona con aditivo (“Alimentos sin aditivos”), mientras que adicción (al juego, a las drogas) se relaciona con adicto y adictivo (“El chocolate es muy adictivo”).

Radiación es un caso peculiar y puede despistar, ya que forma familia con la palabra radiactivo. Pero esta no es derivada de la anterior, sino compuesta de radiar + activo, que a su vez deriva de acción.

Y de propina (yo soy así), un caso que no pertenece a ninguno de los dos grupos, pero suele usarse mal: las palabras equinoccio y equinoccial tienen doble c, y para recordarlo podéis asociarlas con nocturno, ya que equi-noccio significa etimológicamente ‘noche igual’.

En fin, si no ponéis ninguna objeción, yo me retiro con mi habitual discreción hasta la semana que viene.

Profesor LÍLEMUS

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