RESUMEN: En el origen de la palabra silueta está el apellido de cierto ministro de Luis XV. Un hombre íntegro que hizo lo que tenía que hacer, y tal vez por ello fue destituido por el Rey y ridiculizado por sus contemporáneos.


Cuando hablamos de asuntos tales como el cuidado de la silueta, no podemos sospechar que en el origen etimológico de la palabra silueta se encuentra el nombre propio de un sufrido ministro francés del siglo XVIII.

Luis XVCorría el mes de marzo del año 1759. El arte rococó decoraba los palacios de Francia mientras la guerra de los Siete Años minaba poco a poco la popularidad de su rey Bienamado. La situación económica y finaciera era delicada, y Luis XV quiso poner las cosas en orden nombrando Ministro de Finanzas a Étienne de Silhouette. Los Silhouette, originarios de Biárriz, en el País Vasco francés (el apellido es afrancesamiento del vasco Zilhoeta, ‘lugar de simas o grutas’), habían visto al joven Étienne ascender en la corte gracias al apoyo de Madame de Pompadour, la favorita del Rey.

Silhouette puso manos a su importante obra reformadora. Suprimió ciertas excenciones fiscales, ciertas pensiones reales, ciertos privilegios de los recaudadores, y reformó los impuestos para unificar el mercado francés y favorecer el libre comercio. En general sus medidas económicas fueron beneficiosas para el monarca y la burguesía, pero mal recibidas por la nobleza y los más ricos, a quienes se retiraban privilegios y se exigía una aportación mayor a la causa común. El propio Voltaire escribió contra ellas, considerándolas tal vez justificadas en sí, pero en realidad inadecuadas para el tiempo de guerra y la situación socio-económico-política del país.

Silhouette-caricaturaComo síntoma de esta diversidad de opiniones, el 6 de mayo del 59 se publicó en París un dibujo satítico que reproduzco aquí para dar idea de la percepción que se tenía de su obra reformadora. En él se representa al bueno de Silhouette a caballo, persiguiendo a los recaudadores de impuestos (les fermiers généraux) en medio de los aplausos del pueblo.

Tal fue la presión que sufrió el Rey, que en noviembre de aquel mismo año se vio forzado a destituirlo con gran regocijo de una nobleza que ya tenía los años contados. Pero aquella casta refinada y decadente no se contentó con verlo derribado. En un mundo donde el aburrimiento se combate con la burla y la maledicencia, había que hacer leña del árbol caído. Y así se puso de moda la frase “faire quelque chose à la Silhouette” (‘hacer algo a la Silhouette’) para referirse entre risitas a una cosa inacabada o hecha rápidamente: una prenda sencilla o poco trabajada, un utensilio de madera sin pulir, una cena improvisada. Cualquier asunto más o menos provisional o chapucero podía ser calificado “a la Silhouette” en recuerdo del efímero ministro y su obra inacabada.

Portrait a la silhouettePasados unos años, se puso de moda en Francia un modo de retratar consistente en seguir los contornos de la sombra de una cara vista de perfil. A estos retratos se los llamó “portraits à la Silhouette”, es decir, ‘hechos a la ligera, rápidamente’. Los dibujos a la silueta resultaban económicos y curiosos, e hicieron furor entre una burguesía que, a base de cortar la cabeza a nobles y reyes (y a unos cuantos burgueses, todo sea dicho), conseguiría meter la suya en el protagonismo de todos los asuntos sociales. Y no deja de resultar llamativo que el descontento que condujo a la revolución de 1789 se hubiera alimentado con decepciones como la destitución de Silhouette treinta años antes.

Retrato a la siluetaDesde la lengua francesa la palabra silhouette pasó como silueta a la española, donde ha terminado siendo sinónimo de perfil. Esta huella lingüística en varios de los idiomas modernos queda así como un homenaje discreto y escondido a aquel gobernante recto cuya obra reformadora fue descarrilada por mezquinos intereses de clase y poder. La Historia nunca deja de repetirse.

Profesor LÍLEMUS

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