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Hoy trataremos del origen del concepto de clima y de la etimología de la palabra que lo nombra.

Ya desde la Edad Antigua la humanidad tuvo claro que la Tierra es “redonda”. Algunos habréis leído que los hombres medievales creyeron en una Tierra plana hasta que vino Cristóbal Colón a sacarles del error, pero esto es un mito moderno del que ya me ocuparé otro día. En la antigua Grecia Anaximandro de Mileto (siglo VI a.C.) sostenía que la Tierra tiene forma cilíndrica, pero ya Aristóteles (siglo IV a.C.) la imaginaba como una esfera, y Eratóstenes (siglo III a.C.) llegó a calcular su circunferencia con sorprendente exactitud para los medios con que contaba. Este saber quedó reflejado en el Almagesto, escrito por Claudio Ptolomeo (siglo II d.C.), que fue la obra astronómica de referencia durante 1400 años.

Climas

A partir de ahí, los hombres instruidos herederos de la cultura griega (en la Europa medieval, en el mundo musulmán, en la India) nunca dudaron de la esfericidad de la Tierra. Ahora bien, si suponemos que los rayos solares nos llegan aproximadamente paralelos (dada la lejanía del Sol), los distintos puntos de la esfera los recibirán con una inclinación mayor a medida que viajamos desde el ecuador a los polos. Esto da lugar a las diferentes regiones climáticas, de las que solían distinguirse cinco: dos áreas templadas separadas por una zona tórrida en el ecuador, y dos regiones frías situadas en la proximidad de los polos. Visto que las temperaturas varían con la inclinación o curvatura de la superficie terrestre, estas regiones fueron llamadas “climas”, puesto que κλίμα (klima) es la palabra griega que significa precisamente ‘inclinación’.

Medicina griega

Algunas curiosidades relacionadas: la cama, que es el lugar donde nos tumbamos, recibía en griego un nombre formado con la misma raíz (κλινή, kliné). Por eso el comedor de los antiguos griegos y romanos se llamaba triclinio, pues consistía en tres lechos, capaces cada uno para tres personas, donde se tumbaban o reclinaban para comer. Y al médico lo llamaban κλινικός (klinikós) porque visita al enfermo que guarda cama. De ahí el nombre de las clínicas y también de las modernas policlínicas (formado con πόλις, polis, ‘ciudad’), establecimientos públicos que aspiraban a servir para toda una ciudad.

Profesor LÍLEMUS

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