Etiquetas

,

LibrosNo sé qué pensaréis vosotros, pero cuando nacieron las primeras redes sociales yo tuve la impresión de que aquel concepto hacía mucho tiempo que estaba inventado: se llamaba Literatura. No es solo que los libros comuniquen entre sí a millones de lectores -en el espacio tanto como en el tiempo- y les proporcionen experiencias y referencias comunes, compartibles; es sobre todo que permiten a esos lectores entrar en contacto con otros seres humanos a los que difícilmente llegarían a conocer en el curso de una vida: los personajes de novelas y dramas y también la infinita variedad de voces líricas que hablan en la poesía universal. Y el contacto es tan estrecho, tan rico y profundo, que a menudo supera el que mantenemos con la mayoría de las personas que decimos conocer, pero cuya intimidad normalmente nos está vedada. Esto amplía hasta extremos inimaginables la experiencia humana y personal de los lectores, y convierte la literatura en la más antigua y completa de las redes de comunicación social.

Barone rampanteQuien quiera seguir desde muy cerca la suerte de un joven gravemente traicionado por sus amigos, y acompañarle a través de un largo encarcelamiento, la fuga de prisión, el hallazgo de un fabuloso tesoro y la búsqueda de la venganza a través de su transformación en el Conde de Montecristo, no tiene más que abrir la novela de Alejandro Dumas. Quien quiera conocer a un chico que, en un acto de rebeldía adolescente, trepa a un árbol y, cuando se le ordena dejarse de tonterías y volver a casa, jura que no bajará de allí jamás… ¡y lo cumple!, puede sencillamente subir a su encuentro en las páginas de “El barón rampante” de Italo Calvino. Cada uno aportará aquí sus ejemplos más queridos, en una especie de antología personal. Pero estaréis de acuerdo todos en que sería preciso vivir cien vidas -y vidas audaces, no de las de quedarse en casa- para cruzarse con seres tan excepcionales y a la vez tan próximos como los que habitan las estanterías de cualquier lector. Los personajes literarios, las voces de los poemas, se quedan a vivir en el interior de nuestra memoria y sensibilidad, de donde afloran cuando la ocasión lo requiere para encontrarse con nosotros e inspirarnos, orientarnos, acompañarnos, confrontarnos, hacernos reír. Para recordarnos que los hombres, en nuestra búsqueda de soluciones originales para problemas universales, comunes, no hemos cambiado tanto a lo largo de los siglos. 

Pues bien, algunas de esas voces y personajes extraordinarios se dan cita en un curioso texto escrito por Luis Landero bajo el pseudónimo Faroni, que es en origen el nombre del famoso personaje (una especie de ser ficticio dentro de la ficción) de su novela “Juegos de la edad tardía” (1989). En solo 157 palabras, Faroni es capaz de escribir toda una…


BREVE ANTOLOGÍA DE LA LITERATURA UNIVERSAL

Canta, oh diosa, no sólo la cólera de Aquiles sino cómo al principio creó Dios los cielos y la tierra y cómo luego, durante más de mil noches, alguien contó la historia abreviada del hombre, y así supimos que a mitad del andar de la vida, uno despertó una mañana convertido en un enorme insecto, otro probó una magdalena y recuperó de golpe el paraíso de la infancia, otro dudó ante la calavera, otro se proclamó melibeo, otro lloró las prendas mal halladas, otro quedó ciego tras las nupcias, otro soñó despierto y otro nació y murió en un lugar de cuyo nombre no me acuerdo. Y canta, oh diosa, con tu canto general, a la ballena blanca, a la noche oscura, al arpa en el rincón, a los cráneos privilegiados, al olmo seco, a la dulce Rita de los Andes, a las ilusiones perdidas, y al verde viento y a las sirenas y a mí mismo.

FARONI

Luis Landero


Si os parece, podemos servirnos esta semana del texto anterior para jugar a las adivinanzas en una especie de test de cultura literaria. Como primer comentario a esta entrada os dejo una lista numerada de las veinticuatro referencias literarias que la breve antología contiene, y vosotros podéis identificarlas a través de nuevos comentarios. A medida que me lleguen, yo iré actualizando el primero, para que os sea más fácil saber cuáles quedan sin aclarar. Prometo distinguir cada aportación con el nombre de usuario del bloguero que la haya hecho.

Y no descarto que alguien se tome el texto como una lista de futuras lecturas. Como buena red social, la literatura es incitativa. Y en ella caben todos los perfiles. 

Profesor LÍLEMUS

Anuncios