Viendo telediarios en esta semana de atentados, me ha dado por recordar el tiempo en que la élite científica, cultural y artística del mundo mediterráneo hablaba la lengua árabe y profesaba la religión de Mahoma, donde Dios es insistentemente descrito como «ar-Rahmāni ar-Rahīm», o sea, el Clemente, el Misericordioso, tal como se lee en la siguiente imagenQué contrastes.

Basmala 1436

Se trata de un bello diseño caligráfico de la basmala, que es como llaman en el Islam a la primera aleya (o versículo) de la primera azora (o capítulo) del Corán. Debido a su enorme importancia religiosa y cultural, abundan las representaciones artísticas y hasta caprichosas de esta fórmula ritual, que significa “en el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso”. Si la escribiéramos normalmente, quedaría así:

Basmala y numeros arabes

Notaréis que he empleado colores para ayudaros a identificar los componentes del texto original. Como sabéis, el alfabeto árabe, a diferencia del latino, se escribe de derecha a izquierda, de modo que la primera letra de la izquierda [ﻢ] es la –m final de la última palabra (rahīm), mientras que la última letra de la derecha [ﺑ] es la b- inicial de la primera (bismi). Ahora bien, en esta basmala hay algo más que palabras: en su parte inferior aparece la fecha ١٤٣٦ (1436), que en el calendario lunar musulmán (el cual toma como punto de partida el 622, fecha de la Hégira) equivale en su mayor parte a nuestro 2015. Si le echáis otro vistazo, comprobaréis tal vez con extrañeza que el sentido de escritura de estos números no parece ser de derecha a izquierda, sino de izquierda a derecha. Alguna vez que he mostrado en público cosas parecidas, me he encontrado con comentarios sorprendidos: “¡Igual que nosotros!”.

Ese “igual que nosotros” no deja de tener su gracia: me recuerda a aquello de “mi padre se parece mucho a mí”. Pero, ¿cómo se explica esta incoherencia precisamente en los creadores de nuestros números? Como podéis suponer, la incoherencia es solo aparente, ya que esa fecha ha sido escrita empezando por la derecha, del mismo modo que las palabras. En realidad, somos “nosotros” los que extrañamente escribimos los números de izquierda a derecha, a pesar de que, al trabajar con ellos, los consideramos siempre de derecha a izquierda. Por ejemplo, antes de sumar dos números, los colocamos uno sobre otro y los ajustamos a la derecha, como en la siguiente imagen. Luego, al realizar la operación, empezamos por sumar las unidades, luego las decenas y así sucesivamente, siempre de derecha a izquierda.

Suma de derecha a izquierda

De modo parecido, al encontrarnos con un número dentro de un texto, especialmente si consta de muchas cifras (por ejemplo, 45117480), no podremos empezar a leerlo hasta tanto no hayamos asignado un valor a la primera cifra de la izquierda. Como para ello debemos contar el número de posiciones que la separan de la primera de la derecha, primero nuestra vista recorrerá el número hasta el final, luego de nuevo hasta el principio, y solo entonces podremos iniciar su lectura. En orden a facilitar esta tarea, nos servimos del viejo sistema de escribir puntos cada tres posiciones (45.117.480), empezando otra vez por la derecha, lo que nos permite interpretarlo de un solo vistazo: el primer 4 representa decenas de millón.

En conclusión, aunque por la inercia del sentido de nuestra escritura escribimos los números de izquierda a derecha, a la hora de interpretarlos los consideramos de derecha a izquierda. Está claro que nuestro sistema de numeración fue concebido por una civilización cuya escritura seguía ese sentido. Y habría sido más natural que, al adaptarlo, hubiéramos cambiado su orden, colocando las unidades en la primera posición de la izquierda, de modo que 1123 se escribiera 3211.

Las 19 letras de la basmala formando la figura de un barco
Las 19 letras de la basmala formando la figura de un barco. Naturalmente la popa queda a la derecha.

La propia lengua árabe es coherente con la ordenación de sus cifras: al nombrar un número de dos cifras, se dicen primero las unidades y luego las decenas. Así, el número 23 se lee tres y veinte (en árabe, thalatha wa ishrun), lo cual no extrañará a quien sepa que en latín se dice tres et viginti, o en alemán drei und zwanzig.

En los números de tres o más cifras, el orden de lectura es semejante al nuestro, salvo naturalmente para las dos últimas. Por ejemplo, 1123 se lee alf wa mi’a wa thalatha wa ishrun (mil y cien y tres-y-veinte). Pero aun así, al toparse con este número (١١٢٣) en un texto, el lector árabe, que llega a él viniendo desde la derecha, precisa de un solo recorrido visual para estar en condiciones de leerlo.

De modo que los árabes, que escriben de derecha a izquierda, crearon un sistema numérico donde los números se escriben, se interpretan y hasta cierto punto se leen de derecha a izquierda. ¿De quién es, pues, la incoherencia?

Profesor LÍLEMUS

Si queréis saber más sobre el tema de la numeración, podéis leer:

EL ORIGEN DE LOS NÚMEROS.

El vacío creador (SOBRE EL HALLAZGO DEL NÚMERO CERO.

MINUTOS PRIMOS Y MINUTOS SEGUNDOS.

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