Barcelona Madrid

Mañana sábado se disputa el primer Madrid-Barça de la temporada y, en los lugares más recónditos del planeta, hinchas ataviados con los colores de unos u otros asistirán en cien lenguas a la retransmisión del “clásico”. No sé cuáles son vuestros recuerdos, pero en los míos este enfrentamiento siempre ha caído dentro de la denominación de “derbi”. Así que he querido dedicar la entrada de la semana a clarificar este término deportivo y explicar su origen.

Edward Smith-Stanley, 12th Earl of DerbyEmpecemos por un poco de historia. El 4 de mayo de 1780 se celebró en Epsom, en el condado de Surrey (Inglaterra), una carrera para caballos de tres años de edad, a la que se llamó Derby Stakes en honor de su patrocinador, Edward Smith-Stanley, duodécimo conde de Derby. Año tras año la carrera fue ganando renombre hasta convertirse en la más prestigiosa y mejor dotada de las cinco que forman las llamadas British Classics. Tanto que el nombre propio de Lord Derby pasó a designar cualquier carrera de caballos, en especial las que se celebran anualmente y están destinadas a potros de tres años. Con el paso del tiempo, el significado se amplió aún más, hasta nombrar cualquier carrera o competición deportiva de especial interés y popularidad.

Ambas generalizaciones de significado se mantuvieron en su paso al castellano, donde la palabra se escribe con i latina (derbi). La vigésima segunda edición (2001) del diccionario de la Real Academia Española sigue definiéndola como el ‘encuentro, generalmente futbolístico, entre dos equipos cuyos seguidores mantienen permanente rivalidad’. Esta permanente rivalidad suele ir acompañada de proximidad física, lo que convierte muchos derbis en acontecimientos locales.

James Pollard: "The Derby Pets: the Winner" (1840).
James Pollard: “The Derby Pets: the Winner” (1840).

Así, en el Reino Unido son ilustres los choques entre Liverpool y Everton (en Liverpool), Arsenal y Chelsea (Londres), United y City (Manchester). Famosa es también la rivalidad entre Celtic y Rangers (conocida como Old Firm), que representan los sectores católico y protestante de la ciudad de Glasgow y del conjunto de Escocia.

Celtic vs Rangers

En el fútbol español, los derbis de toda la vida han sido los Betis-Sevilla, Celta-Deportivo, Athletic-Real Sociedad, Barcelona-Espanyol o Real Madrid-Atlético, todos ellos de carácter local o regional. Esto ha resultado en una evolución evidente del concepto, que en la imaginación popular se asocia cada vez más con la rivalidad entre equipos de la misma ciudad o región. De hecho, la RAE tiene prevista una enmienda para la vigésima tercera edición de su diccionario, donde derbi pasará a definirse como el ‘encuentro, por lo común futbolístico, entre dos equipos cuyos seguidores mantienen constante rivalidad, casi siempre por motivos regionales o localistas’.

Pero ni siquiera esta enmienda justifica usar el nombre derbi para cualquier enfrentamiento entre equipos próximos, ni tampoco evitarlo como incorrecto cuando no se da la proximidad, ya que su rasgo definitorio sigue siendo la rivalidad permanente y no el localismo. Por mucho que se empeñen algunos, no pueden considerarse derbis un Athletic-Alavés o un Real Madrid-Rayo: les falta tradición, frecuencia, categoría (al encuentro, no a las aficiones) y rivalidad mutua. Un Athletic-Real Madrid se vive en San Mamés con una pasión mayor aún que un Athletic-Real Sociedad, pero estaréis de acuerdo en que no pasa lo mismo en el Bernabeu, por lo que este enfrentamiento tampoco puede considerarse un derbi. Tal vez lo fue hace décadas, en tiempos más gloriosos de los bilbaínos, pero hoy sinceramente, aunque a mi rojiblanco corazón le pese, le falta reciprocidad.

Con frecuencia, especialmente en países cuya tarta futbolística suelen repartírsela entre dos o tres equipos especialmente fuertes, las rivalidades más intensas no tienen carácter local, sino nacional. Esto pasa con los Juventus-Milán o Juventus-Inter en Italia, Bayern Munich-Borussia Dortmund en Alemania, o Ajax-PSV-Feyenoord en Holanda. Y a este grupo de derbis deberían adscribirse, en mi opinión, los Madrid-Barça.

Ladislao Kubala y Alfredo di Stefano
Ladislao Kubala y Alfredo di Stefano

Sin embargo, desde hace unos años se ha generalizado el llamar “clásico” a lo que de toda la vida venía siendo “derbi”. La denominación es habitual en varios deportes (hípica, ciclismo, atletismo, entre otros), pero desconozco su origen preciso en el caso que nos ocupa. Según he leído, así se llaman ciertos partidos de rivalidad en Sudamérica (los Boca-River en Argentina, o los Alianza Lima-Universitario en Perú, por ejemplo). Por lo que respecta a España, tiendo a pensar que todo es un montaje de marketing –muy eficaz, por cierto- de la prensa madrileña y catalana. Porque eso de que a “su” partido se le dé un nombre específico vende muy bien, y además lo hace en el mundo entero, donde la palabra lleva camino de convertirse en un verdadero hispanismo léxico: varios países han empezado a llamar así a sus “superderbis”. Ya se sabe que las buenas ideas se perfeccionan con un buen nombre, pero yo me resisto a usarlo, porque percibo en él un síntoma más del “barçamadricentrismo” que impera en el fútbol y –lo que es peor- en la información deportiva.

De manera que mañana se disputa un derbi futbolístico clásico (todos los derbis son clásicos, por definición). Si me es posible, lo veré, aunque no sea una prioridad de mi sábado. Y seguramente disfrutaré con él: los Madrid-Barça suelen ser partidos emocionantes, muy disputados y, a menudo, de estrategias sorprendentes y vistoso juego. Pero no me pidáis que lo llame “clásico”: lo que yo veré será un interesante derbi.

Profesor LÍLEMUS

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