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Hoy quiero reunir en vuestra presencia una familia que anda dispersa por el idioma. Se trata de una antigua familia de palabras, cuyo abolengo se remonta a nuestra lengua madre; esto explica la falta de parecido actual entre algunos de sus miembros. Me refiero a la familia originaria de la raíz latina –TAG-, cuyo significado básico es ‘tocar’. Por razones fonéticas, en latín puede adoptar también las formas –TAC- y –TANG-, y en ciertas palabras derivadas las variantes –TIG- y –TING-. Como, además, el grupo latino –NG- pasa a –Ñ- en su evolución al castellano, las distintas modalidades que la raíz puede presentar en nuestra lengua son –TAG-, -TIG-, -TAC-, -TANG-, -TING- y -TAÑ-. Peculiaridades de familia.

TACTO-mano bebe-2

Empecemos. Del verbo latino tangere (‘tocar’) ha tomado el español una palabra de poco uso, que expresa el significado de ‘tocar’: TANGir. De ahí la TANGidera, que en un barco es el cabo grueso que se da a la reguera para tesarla por la otra banda de donde sale dicha reguera, de modo que esta quede derecha por la popa. Os podéis ahorrar las preguntas: no consigo ni imaginar de qué se trata.

TACTO-Recta tangenteMayor uso tiene el término TANGente, que en geometría se aplica a la recta que toca a una curva sin cortarla. En la vida cotidiana podemos soltar a alguien un “no te vayas por la tangente” cuando intenta servirse de una evasiva para salir de un aprieto. Además, a lo que se puede tocar -o percibir de manera precisa por otro medio- se le llama TANGible, y a lo que no puede o no debe tocarse, inTANGible.

TACTO-Tañer campanaDe tangere procede también el castellano TAÑer (según el modelo plangere, ‘llorar’ > plañir), que en la Edad Media se usó primeramente con el sentido genérico de ‘tocar’. Debido a que la palabra se especializó desde muy pronto como ‘tocar un instrumento musical’, y específicamente la campana, hubo que sustituirla en su significado genérico. Para ello se creó precisamente la onomatopeya tocar, cuyo componente toc suele usarse hoy para imitar el sonido del golpe dado con los nudillos de la mano.

TACTO-TánganoLas antiguas formas de presente del verbo tañer (correspondientes a los actuales taño y taña) eran en indicativo TANGo y en subjuntivo TANGa. Nada tienen que ver estas palabras ni con el baile argentino ni con el taparrabos universal: ambas designan un juego (también llamado el “chito”) en el que se arrojan tejos contra un pequeño cilindro de madera, sobre el que se han colocado las monedas apostadas por los jugadores. La relación de significado es presumible: el objeto del juego es tocar o alcanzar el cilindro con el tejo. Este jugador se lleva solo las monedas que han caído más cerca del tejo que del cilindro. Los siguientes arrojan a su vez un tejo y ganan las monedas que se encuentren más próximas al tejo que al cilindro.

El nombre del cilindro es TÁNGano o TÁNGana, aunque ambas palabras sirven también para nombrar el juego en sí. Su diminutivo TANGanillo designa el palo, piedra o cosa semejante que se pone para sostener y apoyar algo provisionalmente. Debido a la precariedad de esta clase de arreglos, se dice que algo está en TANGanillas cuando tiene poca seguridad o firmeza, o está en peligro de caerse.

TACTO-Tangana entre jugadores

Es de imaginar que un juego donde se apuestan monedas debía de disputarse con gran intensidad y algazara, porque la palabra tángana (frecuentemente acentuada llana: TANGana) se ha generalizado con el sentido de ‘alboroto, escándalo’ y, en los deportes de equipo, como ‘follón, jaleo, pelea’.

TACTO-Receptores

Volviendo a la raíz original, la acción de tocar se llama en latín tactus, de donde el nombre del sentido corporal que ayuda a la mano en la ardua tarea de encontrar chismes en los bolsillos (el TACto) y el de las sensaciones que este nos trasmite (TÁCtiles). Además, lo que no ha sido alterado ni deteriorado permanece inTACto.

Con frecuencia las lenguas suelen emplear el verbo que expresa el sentido material de tocar para otros usos figurados, tales como afectar (“Aquel asunto no llegó a tocarme”), corresponder (“Te toca jugar”), caer en suerte (“Me ha tocado la lotería). Por eso, cuando un asunto o tarea son de nuestra incumbencia, decimos que nos aTAÑen.

El derivado latino contingere significa ‘tocar, alcanzar’. Su pretérito perfecto contigit se usó con el sentido de ‘toca en suerte, sucede’, de donde se extrajo el latín vulgar contigere, padre del antiguo verbo castellano contir, que luego pasó a contecer y finalmente a acontecer. De hecho, una conTINGencia es algo que puede suceder o no suceder.

TACTO-Vecinos QuinoPor un cambio semántico natural, contingere significó también ‘ser vecino, limítrofe’, motivo por el que dos terrenos que se tocan son conTIGuos, y sus dueños no tendrán difícil mantener conTACto. Si el contacto es con un enfermo, puede producirse el conTAGio cuando la enfermedad es conTAGiosa. O también cuando el enfermo es un pesado; al menos eso pensaba Ramón Gómez de la Serna (creo recordar que era él), para quien un contagioso es el enfermo que, además, se empeña en contarnos su enfermedad.

Y ya tenemos a toda la familia reunida. Tal vez haya otros miembros que se me han pasado por alto, pero yo diría que su parentesco debe de ser meramente TANGencial.

Profesor LÍLEMUS

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