La etimología es la ciencia que se remonta en la historia de una palabra hasta dar con algo que la explica. Lo voy a ilustrar con un ejemplo un tanto extraño, remontándome hasta un tiempo en que se usaban en la vida corriente tres palabras que hoy pertenecen al ámbito científico. Para empezar, hay que imaginar una casa de la antigua Grecia. Un niño de pocos años se asoma a la puerta y se queda mirando hacia el camino que se aleja de la casa. De pronto algo le hace dar media vuelta, entrar de nuevo y gritar:

-¡Mamá, un planeta escaleno viene por el método!

En realidad, no dice exactamente esto. Después de todo, es un niño griego antiguo, habla griego antiguo y desayuna yogur griego antiguo, así que lo que dice es más bien:

Μήτηρ, ο πλανήτης σκαληνός διά τον μέθοδον έρχεται (Μéter, ho planetes skalenós dia ton méthodon érkhetai).

Ahora bien, por mucho que hable griego, y aunque no comprendamos nada de lo que dice, nos parece reconocer ciertas palabras: planetes, skalenós, méthodon. ¡Esas palabras las usábamos en el colegio!

Empecemos por la última: méthodos. Originalmente en griego significaba ‘camino para llegar a un lugar’, y era una palabra de lo más corriente. Tanto que la lengua griega la consideró ideal para significar por metáfora el concepto abstracto de ‘procedimiento’. De ahí viene nuestra palabra método, que todavía se usa con este sentido.

Por su parte, skalenós es el vocablo que significa ‘cojo’. Como la figura de un triángulo de tres lados desiguales se parece a la de una persona que cojea, se usó la palabra para denominar el triángulo escaleno, también metafóricamente.

Escaleno-isósceles

Skalenós deriva de skelos, ‘pierna’. Si añadimos el componente isos, ‘igual’, nos queda isoskelés, ‘de piernas iguales’. Parece natural llamar isósceles al triángulo que tiene iguales dos ángulos y dos lados, y que recuerda, por tanto, a una persona sana que camina normalmente.

En cuanto a planetes, es claramente el antecesor de nuestro planeta. Pero ¿qué significó originalmente en griego? Los griegos sabían muy bien que, aunque los cuerpos celestes en general mantienen en el firmamento posiciones fijas entre sí, algunos de ellos se mueven por entre los otros, noche tras noche, como si recorrieran un camino. Por eso los llamaron ‘errantes’ o ‘vagabundos’, que es lo que significa planetes. Nuevamente el cambio está motivado por la semejanza, que es la marca de la metáfora. Esto nos permite traducir por fin la frase del niño griego a la lengua de andar por casa:

-¡Mamá, un vagabundo cojo viene por el camino!

Profesor LÍLEMUS

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